9 cláusulas de un contrato de alquiler que debe incluir
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Es importante que tanto propietario como inquilino dejen claro sus intereses y así lo plasmen en un contrato de arrendamiento, ya que este puede ser de mucha ayuda cuando ocurran contratiempos e imprevistos con el fin de resolverlos. Por este motivo, es necesario conocer las cláusulas de un contrato de alquiler de vivienda e incluirlas en este documento, siendo lo más completo posible para que tanto arrendador como arrendatario tengan todas las garantías.

Las cláusulas de un contrato de alquiler más comunes

 

    • La identificación del arrendador y arrendatario: En el documento debe plasmarse la identidad de ambas partes. así como un domicilio para el envío de notificaciones y un correo para facilitar las comunicaciones pertinentes.

 

    • Objeto:
    • Se debe dejar claro en dicho documento la vivienda que se alquila con sus características, cargas, servicios, si se entrega con muebles, etc.

 

    • Condiciones de la renta a pagar:

      Se debe especificar la renta a pagar por parte del inquilino. La renta puede ser revisable al cumplirse cada año de vigencia, y en los términos establecidos por las partes. Si el contrato prevé una actualización anual de la renta, se puede tomar como referencia la variación del Índice de Precio del Consumo (IPC)

      Es necesario también, dejar claro los términos del cobro de la renta, la periodicidad de pago, los plazos en los que se debe abonar la cuota, si es mensualmente normalmente antes de los cinco primeros días de cada mes; y el modo en que se realizará (transferencia, domiciliación bancaria…etc.)

    • Gastos:

      Debe quedar reflejado qué gastos hay que pagar y quien los paga. Desde CRISTINA CALLAGHAN servicios inmobiliarios aconsejamos que los gastos correspondientes a la Comunidad de Propietarios,  así como el impuesto de contribución sean responsabilidad de la parte arrendadora. Por otro lado, la parte arrendataria asumiría el gasto por consumo, instalación, reparación, contratación o ampliación de los servicios y suministros de agua, luz, gas y teléfono, así como cualquier otro susceptible de ser individualizado.

 

    • La duración del contrato y posibles penalizaciones:

      Según la Ley de Arrendamientos urbanos (LAU), la duración puede ser pactada entre ambas partes y estableciéndose también un mínimo de 3 años de duración para realizar cualquier tipo de prórroga por parte del inquilino. Sin embargo, si no se establece una duración concreta se entiende que la duración del contrato será de un año.

      El inquilino puede desistir del contrato de alquiler una vez hayan transcurridos los 6 primeros meses, siempre que lo comunique con una antelación de 30 días. La cantidad a indemnizar sería equivalente a una mensualidad de la renta en vigor por cada año del contrato que le quede por cumplir, en caso de desistir antes del año se indemnizaría con una cantidad proporcional.

 

    • Reparaciones, obras extraordinarias y de mejora:

      Según la Ley, queda prohibida la realización de cualquier obra sin previa autorización escrita de la parte arrendadora, aunque no se altere la configuración de la vivienda ni la resistencia de los materiales en ella empleados. En ningún caso el inquilino, podrá realizar obras que provoquen una disminución en la estabilidad o seguridad de la vivienda. Las obras autorizadas quedarán en beneficio de la finca, sin derecho a reintegro alguno.

      La parte arrendataria está obligada a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad. Además, aquellas obras relativas a instalaciones y/o elementos generales del edificio en que se encuentra ubicada la vivienda serán sufragadas en todo caso por el propietario.

      Así, las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del inquilino.

      El futuro inquilino declara también encontrar el inmueble en estado de servir al destino pactado, haciéndose cargo de su conservación. Además, asume la obligación de entregar la vivienda al término del alquiler, en las mismas condiciones en las que se lo encontró.

 

    • El estado de conservación de la vivienda:

      Es necesario especificar el estado de la vivienda con una descripción y fotos adjuntas, además de un inventario detallado de los muebles, en caso de ser una vivienda amueblada.

 

    • Depósito de la fianza:

      Es obligatorio el depósito de una fianza, cuya cantidad será equivalente a una mensualidad de renta. Una vez finalizado el contrato de alquiler, siempre que se haya comprobado que la vivienda está en buen estado y que las rentas y los suministros han sido pagados, se devolverá esta cantidad. Además, el dueño o arrendador de la vivienda tiene la obligación de depositar dicha fianza en el organismo público correspondiente de cada provincia.

 

    • Garantías adicionales:

      Otra de las cláusulas de un contrato de alquiler es el pacto entre arrendador e inquilino de otro tipo de garantías, como puede ser aval bancario, personal, un depósito o un seguro de impagos.

 

Si está pensando en adquirir un inmueble para alquilar, ya es propietario de uno o va a ser un futuro inquilino, le recomendamos que tenga muy en cuenta todos los puntos previamente explicados. También, puede asesorarse con los mejores profesionales y ahorrarse el tiempo y las preocupaciones de iniciar todo el proceso. ¿Está buscando un inmueble o quiere poner en alquiler su piso? Estamos aquí para ayudarle.